Caso: Jarra terrorista versus seguridad aeroportuaria

Hace unos días, cuando hice entrada al area de chequeo del aeropuerto de Holguín, con el propósito de regresar a la querida y ensuciada Habana; también entré en la tienda de souvenirs, en pro de disfrutar algo de aire acondicionado local, pues el centralizado estaba apagado por las razones que todos sabemos. Fué entonces cuando Elizabeth, prisionera de su acto acumulativo de jarras que tan feliz la hace, se enamoró de esa en especial.

No es necesario imaginarsela, aparece en la foto de abajo, y es toda una chulería de jarra. Como su sonrisa no se le borraba de la cara, el único acto posible en el momento era comprar la jarra o robarla.Me decidí el primero ya que este último no se me da tan bien. Y conscientes ambos de las rigurosas normas de seguridad en lo referente a equipaje de mano preguntamos a la dependienta si esta cosa tan bonita se podía llevar en tal equipaje. Incertidumbre fué su respuesta, lo que nos llevó a un oficial de seguridad cuya seguridad era mucha (valga la redundancia) de que no podría el objeto ser llevado en la mano. Nos preocupamos, y buscamos la primera vía alternativa: pasarnos la seguridad por el forro de los co….. Elizabeth pudo entablar diálogo con una persona conocida la cual posiblemente nos daría la jarra una vez pasado el chequeo de seguridad (rayos X y detector de metales).

Pero resultó en una frustración, no por el amigo de Elizabeth, si no por que había otra jarra (llamémosla “jarra manzana”, y la pueden observar a la izquierda) guardada en mi mochila (equipaje de mano) de la cual nos acordamos momentos antes. Acabada de pasar la mochila por los rayos X, el operador de la máquina me pide ver la jarra que tenía guardada en mi equipaje. Hago “gulp”, le doy movimiento al zipper, y la desenvuelvo del papel de periódico que la protegía; para escuchar entonces no la punta, sino el resto del Iceberg: -“no pueden llevarla en el equipaje de mano, tiene que ir en la barriga del avión”.

Aquí hago una intromisión: Acorde a las normas de seguridad de objetos prohibidos en el equipaje de mano, se encuentran las vasijas y semejantes (vaya… todo tipo de objeto contenedor) de VIDRIO o CRISTAL (que por cierto, ya eso está mal dicho, ver definición debajo de este párrafo) cuyas dimensiones excedan los 10 cm de altura y 5 cm tanto de ancho como de largo.

Vidrio: Material inorgánico duro, frágil, transparente y amorfo, el cual se obtiene por fusión a unos 1.500 °C de arena de sílice, carbonato de sodio y caliza.

Cristal: Sólido homogéneo que presenta una estructura interna ordenada de sus partículas reticulares, sean átomos, iones o moléculas.

¿La diferencia? El vidrio es amorfo mientras que el cristal posee una estructura, entre otras.

Normas son normas, y “supuestamente” DEBEN de ser respetadas al pie de la letra, ambas jarras nuestras sí excedían las dimensiones antes escritas, pero NO eran de vidrio, con solo tocarlas y/o verlas te das cuenta que pueden vulgarmente definirse como “barro con forma pintado”. No obstante, habiendo discutido ese tema con el personal de seguridad, insistieron en no dejarlas pasar en el equipaje de mano.

Acto seguido, al saber Elizabeth de la situación (jarra manzana fué un regalo suyo) teníamos que tomar una desición de entre dos posibilidades. O las dejábamos en Holguín con su amigo o las empacábamos en la mochila con la probabilidad de que llegaran rotas a la Habana. Me senté en un banco (dentro de la Sala de Espera Final) a pensar, tenía que pensarlo, no eran dos jarras cualesquiera, una era un regalo y la otra podía esbozarle una sonrisa a a Elizabeth. Fué entonces cuando me dice una encargada de la seguridad:

-“compañero, no puede estar ahí con la jarra”

-“estoy pensando que hacer con ellas, si despacharlas o si dejarlas aquí en Holguín con un amigo”, le contesté yo.

Y hace su entrada la respuesta que me hace entrar en catarsis

-“pero es que no puede pensar ahí sentado con la jarra en la mano”

Después de inhalar y exhalar el volumen completo de aire que cabe en mis pulmones, salí afuera, con Elizabeth, a pensar. Decidimos embalarlo cuidadosamente y despachar la mochila junto con muchos kilogramos de suerte deseada.

Por suerte las jarras llegaron en una sola pieza a la Habana. ¿Cual es el problema entonces? ¿El punto de esta entrada en este blog?.

¿Acaso son tan peligrosas dos jarras de barro como para que no puedan ser llevadas en el equipaje de mano? ¿Incluso cuando una de ellas es vendida en el mismo aeropuerto como souvenir?. A mi modo de ver no lo son. No obstante, tanto intento de seguridad (muy necesaria por supuesto, pero que no roce el extremismo y la ridiculez) resultó en una labor mediocre. Y lo digo por que en el equipaje de mano de Elizabeth se encontraban dos cuchillas de afeitar de las cuales el operador de la máquina de rayos X no se percató. Y acorde con las normas, no se permite tampoco llevar cualquier objeto que contenga una hoja cortante cuya dimensión exceda los 3 cm. Las cuchillas medían 3,6 cm, y cada máquina tenía 3 hojas. ¿Quien sabe? a lo mejor unas cuantas cuchillas más, algo de ingenio y puedes hacerde una katana modular ensamblable en 10 minutos con un filo brutal (claro, dentro del baño del avión, después sales y llevas a cabo la masacre).

También se puede imaginar una escena donde en vez de tomarme el rico café que nos dieron en el avión, lo vierto caliente como se sirve en los ojos de la aeromoza (u otra persona) y estando esta en pánico y agonía, agarro fuertemente mi bolígrafo (de metal, y construcción fuerte) y se lo clavo en la misma yugular. O dispongo la anteriormente citada hoja de cuchilla de afeitar sobre su cuello y ya tengo un rehén.

Dándole vueltas al asunto, otro objeto peligroso puede ser algún collar o brazalete fabricado de un material resistente, tal como hilo para pescar o metálico. Que después de arrojar el café serviría para ahorcar a una persona. Por no hablar de que si posees habilidades de artes marciales e inmovilizas a alguien, algo tan inocente como una bolsa de nylon se convierte en una máscara que bien dispuesta sobre la cabeza humana, priva a esta del oxígeno vital.

En fin,…se pueden pensar mejor las cosas y las maneras de llevarlas a cabo, y me refiero a las medidas de seguridad.

Gracias a usted, por leer esta perreta.

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3 thoughts on “Caso: Jarra terrorista versus seguridad aeroportuaria

  1. Querido y nunca bien ponderado amigo bloguero:
    Déjame explicarte que antes de escribir la historia creo que debiste revisar la ortografía de lo que escribiste. Sin embargo tienes razón, pero recuerda que muchas veces te dije, que detrás de todo extremista hay un oportunista, a lo mejor lo que pasó era que querían quedarse con las bellas jarras (sin ningún tipo de ironía).
    En fin de cualquier manera, sé que careces de cualquier tipo de instinto terrorista. Así que no es necesario que pongas las diferentes variantes de actos violentos posibles.
    Por si acaso, te aconsejo que trates este tema, en un futuro, con mucha más sutileza, pues nos vetarán el sitio, y recuerda que este es un espacio en el que escriben más de uno y no nos gustaría perderlo. Un consejo de una amiga que sabes que te quiere bien.

    • Si vetan el sitio es bueno, eso querrá decir que tuvo importancia, ahora… dudo mucho que eso pase. Y si pasa… se hace en otro lugar y punto. ¿Hay faltas de ortografía?…..ouch…no he aprendido nada, jejeje.

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